domingo, 16 de mayo de 2010

Sin comunicadores y con Tsunami

Menos de una hora después del terremoto 8.8 grados en la escala Ritcher, el quinto de mayor magnitud registrado por la humanidad, comenzaron a publicaciones en Twitter, Facebook y, por cierto, otros medios de comunicación. Se debatía sobre la magnitud del movimiento telúrico, de la falta de comunicación con Chile y entre los propios chilenos, de los cortes de luz y las víctimas, pero sobre todo se esperaba la llegada de un tsunami a la zona.
Miles de personas dentro y fuera de Chile debatían sobre la posibilidad de un maremoto en las costas de toda la zona centro y sur del país, pero nadie tenía la certeza de que esto se produjera. No obstante, el sentido común de todo chileno hizo que muchos corrieran a los cerros y se salvaran de las olas de más de 20 metros que llegarían a varias zonas del país.
El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), “organismo técnico que actúa como representante oficial de Chile ante el Sistema Internacional de Alarma Tsunami del Pacífico” administran el Sistema Nacional de Alarma de Maremotos (SNAM), que tiene como finalidad hacer llegar a las autoridades información sobre la posible llegada de un tsunami a las costas chilenas luego de un sismo.
Gracias a la comunicación constante con el Pacific Tsunami Warning Center(PTWC) y el United States Geological Survey(USGS-NEIC) pueden en menos de 15 minutos contar con la información que les permite evaluar si hay o no alerta de tsunami.
No obstante es la Organización Nacional de Emergencia, ONEMI, a través del Centro de Alerta Temprana(CAT),la que tiene la misión de informar y difundir a la población la llegada de un tsunami. Son ellos los que deben de proteger a los civiles ante un posible maremoto basándose en lo dicho por el SHOA. Ahora, en el caso de que no existiese comunicación con el SHOA, ¿qué debería de hacer la ONEMI?
Según el manual “Metodología básica para la elaboración de un plan comunal de prevención y de respuesta ante Tsunami”, promulgado por la ONEMI el 2001: “ deberá bastar la ocurrencia de un sismo local de gran intensidad, para
declarar la Alerta Roja, que de manera Natural deberá activar al Sistema de
Protección Civil y a la comunidad, a aplicar el Plan de Emergencia en su fase de Evacuación hacia zonas seguras”. Por lo tanto, sin o con el SHOA, la ONEMI debe de dar la alerta.
Hoy, el debate en Chile sobre quién fue el culpable de no informar a la población sobre la llegada de un tsunami, es difícil de solucionar, sin embargo existen hechos y documentos de aquel 27 de febrero que comprueban la falta de liderazgo político(sea por descordinación, miedo a equivocarse cuando faltaban pocos días por dejar el mando o estrategias de comunicación política) que impidieron el rápido accionar de las autoridades.

A las 3:51, 17 minutos después de ocurrido el terremoto(3:34 am), el SHOA envía vía Very High Frecuency (VHF) el siguiente mensaje a la ONEMI:

“OMEGA 0 DE SHOA: ALERTA DE TSUNAMI EN CURSO.”


El fax fue recibido por la institución estatal ya que se encuentra registrado.
A las 4:07 se vuelve a enviar otro mensaje de alerta de Tsunami, vía fax a la ONEMI y a todos los integrantes de la red Genmercalli (generales y autoridades marítimas). A las 4:56, luego de un análisis del Director del Shoa, Mariano Rojas Bustos, la alerta fue cancelada. ¿la razón?
Según los análisis de mareas de la Red de Estaciones del Nivel del Mar en los puertos de Valparaíso, Talcahuano, San Félix y Juan Fernández, sí existían “variaciones anormales” en el nivel del mar, sin embargo se creía que tendían a disminuir. 35 minutos después de la cancelación, llegaría otro informe de la misma red con datos radicalmente distintos que si se hubiesen tomado en cuenta, probablemente, se habría mantenido la alerta de tsunami.
Paralelamente, a esas horas de la madrugada, se creí que el epicentro había sido a 55 km de profundidad y no a 35 km como luego se comprobó. La importancia de este dato radica en que un tsunami sólo se genera si el epicentro ocurre a menos de 60 km de profundidad. Es probable que el director del SHOA haya realizado el siguiente análisis: “si el epicentro es a 55 km, osea casi 60 km, es probable que no ocurra un tsunami..”.
A las 4:45, antes de cancelar la alerta de tsunami, el SHOA recibe la siguiente información de parte del PTWC, a través de su boletín Nº002: “Las lecturas del nivel del mar indican que se ha generado un tsunami. Puede haber sido destructivo a lo largo de las costas cercanas al epicentro y puede también ser una amenaza para costas más distantes”.
El SHOA, que tiene una labor técnica, tal como señala el informe que realizó la comisión investigadora de la Cámara de Diputados el pasado 22 de marzo “promulgó la Alerta de Tsunami a la ONEMI a las 03:51 horas, utilizando
el equipo de VHF y posteriormente a través del fax a las 04:07 horas. Su
cancelación se produjo, también por VHF, a las 04:56 hrs., es decir, 1 hora y 5
minutos después de haber sido promulgada”. Esto demuestra que la ONEMI, junto con las autoridades del gobierno responsables tuvieron más de una hora para emitir la alerta de tsunami. Si es que no hubiesen tenido esta información, según lo establecido el manual del 2001 el aviso para evacuar a la población de las costas debería de haber sido dado de igual forma.
Aquí no hay un solo culpable, sin embargo, existe una responsabilidad mayúscula de las autoridades del gobierno que debieron emitir la alarma de igual modo.
En el video hecho público a fines de abril, se da a conocer la situación de confusión y falta de información que se vivía en ese entonces, no obstante se refleja también una falta de autoridad y de decisión gatillada por el nerviosismo provocado por el terremoto, pero sobre todo, por una inseguridad política del no saber qué decisión tomar para no terminar un mandato en las ruinas. No obstante, esa demora, probablemente empujada por la falta de un estratega comunicacional que guiara el actuar de un gobierno que traspasaría la banda presidencial a otra coalición, pareciera haber sido preparada inconcientemente por los propios miembros de un gabinete que, por un lado, critican(con cierta razón) a la armada al tiempo que siguen sus órdenes de cancelar el tsunami. Hay un doble discurso que se deja ver en el mismo video cuando la presidenta crítica a los marinos por no entregar información 100% confiable.
Esta lentitud de reacción que provoca la muerte de miles de chilenos, ocurre también durante las horas siguientes al sismo cuando, estando los militares ya formados y listos para salir a al calle, el gobierno no emite la orden hasta el día domingo 28 cuando los saqueos y anarquismo generalizado lo obligan a actuar. En este caso específico, no existe escusa para no dar la orden. Todos sabemos que ante una catástrofe de tan nivel, sea cual sea el país, aparece el descontrol general que acaban en saqueos generalizados.
La Concertación realizó grandes logros para nuestro país, integró a una economía de mercado un sistema de amplia protección social. Realizó una transición necesaria y valorada por millones de chilenos, sea cual sea su color político. Sin embargo, atrás de esos logros siempre se pararon grandes estrategas comunicacionales como Eugenio Tironi o Juan Carvajal que lograron posicionar a este conglomerado y muchos de sus actores como grandes líderes de cambios en nuestro país y región. Ese 27 de febrero, a las 3:34 am, muchos de esos estrategas no estaban al lado de Bachelet y menos de un gabinete disperso y sin mucha información. Ese fue el día en que la concertación estaba sin comunicadores y, lamentablemente, la vimos caer.

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