Ley de Acceso a la Información (20.285)
Suecia(1766), Finlandia(1951) y luego Estados Unidos(1966) con la más conocida de todas: FOIA(Freedom of Information Act) hoy son más de 60 países que han continuado con esta iniciativa. Ésta permite a todos los ciudadanos ser parte real de un verdadero proceso democrático. Con la puesta en marcha de la Ley de Acceso a la Información, más que felices, satisfechos deberíamos de estar: ¿por qué?
Este hecho representa un avance para los derechos de todos los chilenos. El poder de acceder a la información pública de cualquier organismo estatal nos deja en claro que sí podemos influenciar en nuestro proceso de crecimiento, libertad y búsqueda de la verdad.
Esa verdad la buscaron miles de jóvenes cuando se tomaron las calles de Paris en mayo de 1968, la Plaza de Tian'anmen de 1989 o el centro de Santiago en el 2006. Bien distintos son estos hechos, pero todos tenían un trasfondo común: buscar la transparencia, sea de un régimen, de un sistema de leyes o educación. Hoy, los jóvenes, nosotros, tenemos la misma labor que tuvieron nuestros antecesores, pero con una gran diferencia, nosotros sí tenemos la herramienta que no dejará que nos tapen los ojos: Ley 20.285
Parte de los principios de esta ley reflejan claros mandatos que toda democracia debe de considerar tales como: la no discriminación, ya que la información se debe de entregar a todo quien la solicite, sin exigir el motivo de tal solicitud o la libertad de información sin importar el origen del individuo. No obstante, es importante recalcar que sí existen excepciones. Si la publicación de ciertos datos afecte al “debido cumplimiento de las funciones de los órganos del Estado, derecho de las personas, seguridad de la Nación o interés Nacional, según establece el artículo 8º de nuestra Constitución Política, podrán ser calificados de secretos o reservados.
Como jóvenes tomemos en cuenta la oportunidad que tenemos desde hoy cuando podamos acercarnos a la puerta de cualquier Ministerio y obtener, gratuitamente, información que no sólo nos es relevante para nuestro conocimiento individual, sino que, por pequeña que sea, esa información representa parte de un gran avance para toda nuestra comunidad: “un gobierno popular, sin información pública, o sin los medios para adquirirla es el prólogo de una farsa o de una tragedia, o quizás de ambas(James Madison)”.
Si la totalidad del poder reside en la totalidad de los ciudadanos, en una democracia esta ley demuestra lo que realmente deberíamos perseguir como miembros de una comunidad libre, que expresa sus ideas y persigue ideales reales dentro de una sociedad que quiere y debe, alzar la voz ante todo tipo de irregularidad, corrupción o censura.
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